miércoles, 27 de abril de 2016

De pícaros y caballeros (tarea 3)

Esta actividad consistía en leer el Tratado III del Lazarillos de Tormes y el capítulo del encuentro de Don Quijote con los galeotes y hacer un análisis en el que, por un lado, hay que buscar los contrastes entre los comportamientos de Lázaro y el escudero y, por otro lado, el comportamiento entre Don Quijote y los presos a los que libera.

Tratado III de "El Lazarillo de Tormes":




En cuanto al escudero, podemos ver que que se hace pasar por un gran señor que pertenece a la nobleza, cuando verdaderamente no es "nadie en la vida". Además, podemos ver que es muy "peliculero", ya que él mismo se cree sus propias mentiras y, como es tan orgulloso, es incapaz de pedir ni siquiera un trozo de pan, porque quiere conservar sus apariencias y, además, no le hace falta pedir, ya que, de una forma o de otra siempre consigue que Lázaro le ayude.
En resumen, podemos ver que el escudero es una persona muy falsa a la que solo le importa aparentar, a pesar de no tener nada.



Sin embargo, Lázaro es un niño normal: bueno, inocente, tranquilo... Pero por una serie de cosas, tuvo que convertirse en una persona ágil para poder sobrevivir en el mundo en el que le había tocado vivir.
Además, podemos notar que es una persona con muy buen corazón y clemente; y que jamás tiró la toalla por intentar que su amo, el escudero, fuese lo que decía y no lo que aparentaba ser. Pero, finalmente, en el hecho del trozo de pan, podemos apreciar que se va dando cuenta de que Lázaro se va dando cuenta de esta "terrible" realidad.


Encuentro de Don Quijote con los galeotes:



En este capítulo del Quijote podemos apreciar una de las muchas hazañas de Don Quijote. Pero, ¿en qué se diferencia esta de las demás? Muy sencillo: en esta hazaña todos los galeotes son unos pícaros. Y ahora os preguntaréis que por qué son unos pícaros: pues por la sencilla razón de que cuando Don Quijote les preguntaba el por qué de su arresto, ellos contestaban irónicamente, por lo que les hace caballeros o valientes, aunque no lo son, ya que nada de lo que habían respondido era verdad. Con dichas respuestas solo querían hacer lo que se suele decir un "lavado de imagen" o burlarse de Don Quijote (que estaba loco), por el simple hecho de intentar ser superior.


Sin embargo, Don Quijote era todo un caballero, una persona a la que no le importaba nada su apariencia, ya que lo más importante para él era ayudar a los demás, sea quién sea y sea cómo sea.

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